
Pescaderías
Lo que ha entrado hoy, en tu tienda
antes de abrir la persiana.
Publicas tu pizarra desde el móvil al volver de la lonja: lo que hay, a qué precio y cómo lo dejas limpio. Tu cliente encarga, elige su franja y paga. Lo que hoy no ha entrado, no se puede pedir. Sin comisión de Don Barrio por pedido.
Desde el móvil, al volver de la lonja. Activas lo que ha entrado y tocas el precio del día.
En lomos, en rodajas, sin cabeza o abierto a la espalda. Viene decidido en el pedido.
Don Barrio no se queda con un porcentaje de tus ventas. Si el cliente paga online, la tarifa del proveedor de pago se aplica aparte.
Hablemos claro
Tu catálogo lo decide la lonja.
Y cambia cada mañana.
Ningún otro oficio vende hoy algo distinto de lo que vendió ayer, a un precio distinto. Por eso las tiendas online normales no te sirven: te piden un catálogo fijo, y el tuyo dura un día.

«No puedo tener una tienda online: no sé qué voy a vender mañana.»
Tu tienda es una pizarra, no un catálogo. Dos minutos desde el móvil al volver de la lonja y lo de hoy ya está publicado.
«El precio del kilo me lo pone la subasta, y hoy no es el de ayer.»
Cada especie puede llevar precio del día. Lo tocas tú, se publica al instante y el cliente ve lo que va a pagar.
«“¿Te lo limpio?” es media conversación por cada pieza que vendo.»
La limpieza llega escrita: entero, sin cabeza, en lomos, en rodajas o abierto a la espalda. Tú solo la haces.
Esto es lo que ve tu cliente
Lo de hoy, con su precio de hoy y su franja de recogida.
Al kilo, por pieza o por malla, como vendas tú. Lo que no ha entrado hoy no aparece, y lo que se agota se cierra solo. Pruébalo: es la tienda de ejemplo de una pescadería.
- Mira tu pizarra
- Elige y dice cómo lo quiere
- Reserva su franja
- Paga el estimado
Elige de la pizarra de hoy. La limpieza se decide en el paso siguiente.
La pizarra de hoy
Vuelves de la lonja, y tu tienda ya sabe lo que hay.
A la izquierda, tu pizarra: activas lo que ha entrado y desactivas lo que no. A la derecha, lo que ve tu cliente en ese mismo momento. Sin catálogos que se quedan viejos al día siguiente.
Una mañana, dos maneras
Vuelves de la lonja a las siete. La tienda abre a las nueve.
Esas dos horas son las que tienes para decirle al barrio lo que hay. Hoy se cuentan con tiza en la pizarra de la puerta; y quien no pasa por delante, no se entera.
- Solo se entera quien pasa por delante de tu puerta.
- Nada está vendido: todo depende de que la gente venga.
- Y a quien pregunta por el lenguado hay que decirle que hoy no hay.
- Lo que sobra a las dos, se malvende o se tira.
- Todo el barrio lo ve, no solo quien pasa por tu puerta.
- 31 pedidos vendidos antes de levantar la persiana.
- Nadie pide lo que no hay: el lenguado no aparece hoy.
- Y lo que sobra se vende a última hora, no se tira.
El aviso de la mañana
Quien compra pescado, compra dos veces por semana.
Y quiere saber qué ha entrado hoy antes de decidir qué cena. Ese aviso, con tu nombre, es lo que te pone por delante del supermercado.
Buenos días, Amalia:
Venimos de la lonja. Hoy hay merluza de pincho preciosa a 18,90 el kilo, sardinas para la parrilla y gambas de Huelva. De lenguado hoy no ha entrado nada.
Si quieres, te lo dejamos limpio como siempre, en lomos, y lo recoges en la franja que elijas.
Un saludo,
Manu, de La Marea

«Publico la pizarra a las siete desde el coche. A las nueve tengo treinta pedidos hechos y sé lo que me va a sobrar: nada.»
Preguntas de pescaderos
Lo que nos preguntan las pescaderías.
¿Te falta algo? Escríbenos a hola@donbarrio.com y te responde una persona.
Mañana, al volver de la lonja
Que el barrio sepa lo que hay. Antes de abrir.
Gratis para empezar, listo en una tarde, y dos minutos cada mañana. Sin comisión de Don Barrio por pedido.