
Comida preparada
Hoy has hecho veinticuatro raciones de lentejas.
Tu tienda sabe cuántas quedan.
Cada mañana dices cuántas raciones has hecho de cada guiso. El contador baja con cada pedido, lo agotado se cierra solo y por la noche sabes qué cocinar mañana. Sin comisión de Don Barrio por pedido.
Cuando un guiso llega a cero, se cierra solo. Nadie paga unos callos que ya no tienes.
La bandeja familiar descuenta cuatro raciones. La cuenta se hace sola.
Don Barrio no se queda con un porcentaje de tus ventas. Si el cliente paga online, la tarifa del proveedor de pago se aplica aparte.
Hablemos claro
Cocinar lo sabes hacer.
Lo que nadie sabe es cuántas quedan.
Cada mañana pones una olla de cada cosa: veinticuatro de lentejas, dieciséis de callos. A las once los callos han volado y del arroz sobran nueve. Ni tu cliente lo sabe antes de venir, ni tú lo sabes al cocinar.

«A las once se acaban los callos, y hasta las dos sigo diciendo que no hay.»
Cada guiso lleva su contador. Cuando llega a cero se cierra solo y aparece como agotado, sin que tú digas nada.
«Cocino a ojo, y lo que sobra a las cuatro ya no vale para mañana.»
Al final del día ves de qué se agotó pronto y de qué sobró. Mañana cocinas la cantidad que de verdad se vende.
«No quiero perder margen ni la relación con mis clientes.»
Tu tienda con tu nombre, sin comisión de Don Barrio, y el cliente en tu casa: su nombre, su teléfono y lo que suele pedir.
Esto es lo que ve tu cliente
Tus guisos, tus formatos y tus franjas de recogida, en tu propia tienda.
Por ración, para dos o en bandeja familiar. Cada guiso con su precio y su contador, y lo agotado deja de poder pedirse. Pruébalo: es la tienda de ejemplo de una cocina de barrio.
- Ve lo que queda
- Elige guiso y formato
- Reserva su franja
- Paga
Elige de lo que hay hoy. El formato decide cuántas raciones se descuentan.
El guiso del día
Veinticuatro raciones no son «lentejas». Son veinticuatro.
A la izquierda, tu cocina: cuántas has hecho y cuántas van vendidas. A la derecha, lo que ve tu cliente en ese mismo momento. Cuando un guiso llega a cero, se cierra solo en las dos pantallas.
Un día, dos maneras
A las cuatro sabes lo que ha sobrado. Y mañana vuelves a cocinar a ojo.
La merma de la comida preparada no es mala suerte: es información que no se apunta en ningún sitio. Lo que se agotó a las once y lo que sobró a las cuatro es exactamente la lista de la compra de mañana.
- El cartel sigue prometiendo callos tres horas después de acabarse.
- Quien viene por ellos se va con las manos vacías.
- Nada está vendido: todo depende de quien pase por la puerta.
- Y las nueve raciones de arroz que sobran se tiran mañana.
- Lo agotado se cierra solo: nadie viene a por unos callos que no hay.
- 41 raciones vendidas antes de abrir el mostrador.
- La lista de mañana sale de lo que se agotó y de lo que sobró.
- Y de nueve sobrantes, seis se vendieron a última hora.
El aviso de las once
Quien come de tu cocina come tres veces por semana.
Y decide a las once qué va a comer. Ese aviso, con lo que hay hoy y con tu nombre, es lo que te pone por delante de cualquier app.
Hola Julián:
Hoy hemos hecho callos a la madrileña, lentejas con chorizo y merluza en salsa verde. De callos quedan pocos: suelen volar antes de mediodía.
Si te va bien, resérvalos ahora y los recoges a la hora que elijas. En bandeja familiar también, como la semana pasada.
Un saludo,
Charo, de El Puchero

«Antes cocinaba de más por miedo a quedarme corta. Ahora sé cuántas se venden de cada cosa, y tiro casi nada.»
Preguntas de cocinas
Lo que nos preguntan las tiendas de comida preparada.
¿Te falta algo? Escríbenos a hola@donbarrio.com y te responde una persona.
Mañana, al encender los fuegos
Que se sepa cuántas quedan. Y qué cocinar mañana.
Gratis para empezar, listo en una tarde, y dos minutos cada mañana. Sin comisión de Don Barrio por pedido.