
Carnicerías
Kilo y medio de ternera, en filetes finos.
Y el peso se ajusta al pesar.
Tu cliente elige la pieza, el peso aproximado y cómo la quiere cortada. Tú pesas de verdad, el cobro se ajusta al gramo y él lo sabe antes de pagar. Sin discutir en el mostrador y sin comisión por pedido.
El cliente pide un peso aproximado y el cobro se ajusta al pesar, con el margen que tú marques.
Finos, gruesos, en tacos o picada. Viene decidido en el pedido, no a media faena.
Don Barrio no se queda con un porcentaje de tus ventas. Si el cliente paga online, la tarifa del proveedor de pago se aplica aparte.
Hablemos claro
Cortar es tu oficio.
Lo que no cuadra nunca es el peso.
Nadie vende un kilo y medio exacto. La pieza da lo que da, y ahí empieza el baile: cobrar de más, cobrar de menos, o volver a la cámara. Y encima cada cliente quiere su corte, dicho de viva voz mientras tienes el cuchillo en la mano.

«Me pide kilo y medio y la pieza me da mil seiscientos. ¿Y ahora qué cobro?»
El pedido va con un peso aproximado y un precio estimado. Tú pesas y el cobro se ajusta al gramo, con el margen que tú pongas.
«Cada uno quiere su corte, y me lo dice con el cuchillo en mi mano.»
El corte llega escrito con el pedido: filetes finos, gruesos, en tacos, la pieza entera o picada al momento.
«El cordero de Navidad lo encargo a ojo, y me como lo que sobra.»
Abres el cordero solo los días que tú decidas y recibes los encargos con antelación. Encargas al matadero sobre pedidos reales.
Esto es lo que ve tu cliente
Tus piezas, tus cortes y tus franjas de recogida, en tu propia tienda.
Al kilo o por unidad, como vendas tú. Cada pieza con su precio y sus cortes, y lo que no tienes en la cámara no se puede pedir. Pruébalo: es la tienda de ejemplo de una carnicería.
- Abre tu enlace
- Pesa y elige el corte
- Reserva su franja
- Paga el estimado
Elige tus piezas. El peso y el corte se afinan en el paso siguiente.
La báscula
El peso justo no existe. El cobro justo, sí.
Esto es lo que hoy se negocia en el mostrador con la pieza en la mano. Escrito por el cliente, se convierte en dos cosas: tu hoja de preparación y un cobro que se ajusta al gramo real.
Una mañana, dos maneras
El sábado por la mañana no caben más de nueve en la tienda.
Tú cortas a la velocidad que se puede cortar: eso no lo cambia nadie. Lo que sí cambia es cuánta gente espera de pie y cuántos pedidos llegan ya pesados y decididos.
- Cada pedido son tres preguntas antes de poder cortar.
- El peso que no cuadra se resuelve regalando gramos.
- Los encargos, en un papel que se moja o se pierde.
- Y quien tiene prisa se va sin comprar.
- Cada corte escrito: cortas sin levantar la vista para preguntar.
- El peso al gramo: se ajusta al pesar y nadie regala gramos.
- El pedido al matadero: sale sumado de lo ya vendido.
- Y quien tiene prisa ya no se va: pasa a su hora y se lleva la bolsa.
Lo de siempre
«Lo de siempre» deja de estar solo en tu cabeza.
Kilo y medio de ternera en filetes finos, los viernes, para Rosario. Eso, escrito, es lo que te distingue de cualquier supermercado del barrio.
Hola Rosario:
Como cada año, abrimos los encargos de Navidad con antelación para poder traer solo lo que de verdad se va a servir.
Cordero lechal, cochinillo y capón, con el peso que necesites y cortado como tú quieras. Se recoge el 24 por la mañana, en la franja que elijas.
Un saludo,
Benito y familia

«Antes regalaba gramos para no discutir. Ahora el peso se ajusta solo y nadie ha dicho nada nunca.»
Preguntas de carniceros
Lo que nos preguntan las carnicerías.
¿Te falta algo? Escríbenos a hola@donbarrio.com y te responde una persona.
El sábado que viene
Que el corte llegue escrito. Y el peso, al gramo.
Gratis para empezar, listo en una tarde, y con una persona del equipo al teléfono si te atascas. Sin comisión de Don Barrio por pedido.